5º Domingo de Cuaresma, El sentido del poder

5º Domingo de Cuaresma (Mrc 10-32)

31 Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros. 32 Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: 33 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los sacerdotes y a los escribas (intelectuales), y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles (los idólatras soldados de romanos);34 y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará. 35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. 36 Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 37 Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria (como rey en el trono de Jerusalén) nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?39 Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados (es decir, sufrirán y serán perseguidos como Él, a causa de la fe en Él); 40 pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado (es decir, para los que vivirán y lucharán de acuerdo con el Evangelio). 41 Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan por esta ambición. 42 Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones las tiranizan, y aquellos hombres entre ellas que tienen puestos con grandes poderes y puestos las oprimen con su poderío.43 Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,44 y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. 45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. 

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No vino para ser servido, sino para servir

El período solemne de la Gran Cuaresma se encamina hacia su final. Ya desde la lectura evangélica del día nos introduce a los Pazos-Pasiones de los santos días, sobre todo por el logos clarísimo que dice el mismo Cristo. En esencia es indicador espiritual, en el cual está llamado a seguir el hombre e incorporar los profundos mensajes y conceptos de la Semana Santa. En este momento adquiere su propia importancia la proyección de la memoria de una mujer, la santa María la Egipcia, quien después de su caída en el fondo de la suciedad pecaminosa, conoció un camino sanador y salvador de perfeccionamiento y ascesis, puesto que su metania se hizo modelo de ejemplo de vida.

Primacías o primeros puestos 

El Señor cuando predecía su Pazos-Pasión precisamente quería preparar a sus discípulos para que entendieran los acontecimientos que seguirían. Exactamente quería que co-caminasen juntos en el Pazos-Pasión con el corazón y la psique, como corresponde a cada uno que quiere ser discípulo verdadero de Él. Sin embargo, los discípulos parece que persistían en vivir en su propio mundo. En aquel mundo de las ambiciones personales y efímeras. Dentro de sus percepciones estrechas querían ver a Cristo subiendo a Jerusalén como un rey terrenal, sin estar en situación de entender el fondo de su vía soteriológica, salvífica. Por eso los vemos compitiendo para puestos primeros y cargos especiales. En vez de servicio, siguiendo el ejemplo del Maestro, ellos pedían poder y primacías.

El poder como servicio

Las primacías de poder que perseguían los dicípulos, en la perspectiva de la agapi de Cristo toman un contenido y sentido distinto. No tienen el sentido de imposición, promoción y proyección sino de ofrecimiento, sacrificio y servicio. No se regalan sino que los adquieren los que aceptan y responden a la agapi ofrecida de Dios y dejan sus existencias transparentes para que sean inundadas por jaris (gracia, energía increada) que él mismo ofrece. Incluso indica a sus discípulos y también a cada uno de nosotros que “el que quiera hacerse grande, que sea servidor de los demás”.

Realmente, cuando el hombre en su vida se dedica y sirve a los demás, entonces transforma su existencia en recipiente de la agapi (amor, energía increada) de Dios. De esta manera se deja a sí mismo elevarse en las primacías más nobles. El ejemplo mayor lo da el mismo Señor, quien “no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”. El servicio no es algo abstracto, sino que se revela como agapi-amor en su forma más auténtica. Además, la aparición de Dios en el mundo está instituida en su sacrificio “por la sanación, la salvación y la vida del mundo”.

El camino salvífico

El sacrificio y el servicio como formas de vida toman cuerpo dentro de la profundidad de la metania (introspección, arrepentimiento, conversión y confesión). Las lágrimas de la metania elevaron en puntos culminantes de santidad a hombres que por muchos años estaban sumidos en el pecado y la prodigalidad. De esta forma era también la beatificada María la Egipcia. Su caso es una historia viva de ascenso a la altura infinita de la jaris increada de Dios. Su memoria es proyectada de la iglesia en este momento concreto como ejemplo de imitación. Porque la santa María ha vivido exactamente el caos del pecado y reveló el significado de la verdadera metania y perdón, viviendo 47 años en el desierto de Jordán. Con toda su vida ha demostrado cuanto inmenso es el mar de la agapi (amor, energía increada) de Dios, quien nunca cesa de invitarnos a reposar y ponernos es sus brazos abiertos.

La santa María la Egipcia es un nuevo modelo o tipo para los que se atrapan en la tentación de la autojustificación y la autosuficiencia. Porque entrega todo su ser desnudo para vestirlo majestuosamente la agapi increada de Dios. Con su vida y ejemplo revela que la metania no es un mero cumplimiento de leyes y reglas sino un encuentro conmovedor de la persona con el Cristo.

Queridos hermanos la agapi de Cristo nos muestra un nuevo camino de vida. La ambición para la promoción del hombre pasa dentro del camino del sacrificio y servicio. El ofrecimiento de la agapi eleva al hombre y le lleva en su absoluta nobleza espiritual. En esta órbita, la agapi que emana del sacrificio de la crucifixión, invita al hombre vivir la metania para descubrir su auténtico sí mismo. El ejemplo de la santa María la Egipcia indica que por mucho que hayamos caído en la vida, la agapi de Cristo nos persigue y nos invita para elevarnos a lo alto. En primacías que nada tienen que ver con los poderes de este mundo, sino con las orientaciones estables y eternas. Amín.

Jristakis Efstacíu, Teólogo- Iglesia de Chipre  

Cruz

Fuente: ΑΚΤΙΝΕΣ                                                                                   Traducción de: xX.jJ

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