¿Que es la agapi?

 
Mitilineos
 

“Ὁ θεός ἀγάπη ἐστίν (O zeós agápi estín), Dios es agapi-amor (1ª Jn 4,8)”

La agapi es la energía increada superior de la Jaris. “Porque la agapi proviene de Dios” (1ªJn 4,7). Dicen los Santos Padres Ortodoxos: Nadie puede conocer la increada agapi como energía de Dios si no es a través de la energía increada (Jaris, Gracia) del Espíritu Santo. Éste es el propósito de la psicoterapia de la Iglesia Ortodoxa, el convertir mediante la continua metania y confesión, la φιλαυτία (filaftía, egolatría) que es el creado amor interesado egocéntrico y enfermizo a uno mismo, en la desinteresada divina e increada agapi de Dios. Ésta comprende tres estadios: catarsis, iluminación y zéosis o glorificación. Dios creó al cosmos (mundo y adorno, ornamento) de la nada y libremente sin ninguna necesidad, por agapi. No sólo creó al cosmos, mundo, sino que lo mantiene por Sus energías increadas. Para nosotros los Ortodoxos Dios es el gran presente y para los occidentales es el gran ausente, ya que ignoran la existencia de las energías increadas, “la mayor de ellas la agapi” (Cor. 12,13). Nada tiene que ver con ágapes de banquetes donde se come y bebe, tampoco quiere decir caridad, puesto que en elénico, caridad es φιλανθρωπία (filanzropía) o ευσπλαχνία (efsplajnía). (Del léxico heleno-otrtodoxo que hemos traducido al castellano).

 

¿Qué es αγάπη agapi-amor? 

En principio el hombre no es fuente de la agapi, como tampoco es fuente de otras cosas. Atención, quizás algunos puntos os pueden clarificar lo que es la agapi, porque los occidentales malinterpretan mucho este tema y lo confunden con la praxis de la caridad. El hombre no tiene luz propia como la luna que toma su luz del sol. Lo mismo, el hombre toma de Dios todas estas cualidades importantes y estas, como veremos más abajo, se llaman energías increadas de Dios. La fuente, pues, de la agapi es el Dios.

Vamos a ver como lo dice esto san Isaac el Sirio en su logos 33º: “La agapi tiene como causa a Dios, es una fuente que siempre emana y nunca sus corrientes cesan, ni se cortan, porque es la única fuente de la agapi y el Dios es la materia de la agapi que nunca se gasta”

Aquello que dice san Juan el Evangelista. “El Dios es agapi” (1ªJn 5,8). Obviamente cuando dice que el Dios es agapi no se refiere a la esencia de Dios en el sentido que se nos apocalipte, revele la esencia de Dios, sino que la agapi es una energía increada de Dios. Así que fuente de la agapi es el Dios. Ahora bien, todas las energías de Dios que emanan de la esencia de Dios son también increadas. Atención a este punto, es fundamental. Cada energía de Dios es increada como también la esencia es increada, el Dios es increado, por decirlo de una manera simple, a Dios no le hizo ni creó alguien. Así que Dios es autoexistente, increado, no nacido. Su esencia, pues, es eterna, perpetua, sin principio ni fin, es una cosa inconcebible, no se puede percibir ni captar. Así también sus energías son increadas, no creadas. Atención a este punto los heterodoxos occidentales y los herejes, sobre esto tienen mucha confusión, no tienen discernimiento de increado y creado.

Para entender algo de alguna manera, os diré un ejemplo. Como el sol es una masa candente y esta masa, si la llamamos esencia de Dios, a la vez es toda radiación de luz y energía del sol que se derrama al ambiente, diríamos que es la energía de Dios. Esta luz que viene a la tierra comienza desde sol, está claro y es de la esencia del sol. Por lo tanto, lo mismo que está en el sol, está también en el Dios. Las energías de Dios comienzan de la esencia de Dios y como la esencia es increada, las energías también son increadas.

Una de las energías de Dios es la agapi-amor. Tenemos muchas energías, la creativa, la cohesiva, la crecedera, la sapiencial, la catártica (sanadora o purificante), la iluminadora, etc. Ahora bien, la energía increada de Dios, como la radiación del sol, cae y es percibida en todas partes, cae también a los corazones humanos, ¿y qué pasa?. Cuando cae la energía increada del rayo de la agapi de Dios en un corazón, entonces el corazón desde su creación tiene una facultad o cualidad de su constitución que es como un espejo. Igual que un rayo del sol cae y se refleja, vuelve otra vez hacia atrás. ¿Qué significa que vuelve hacia atrás? Cuando caiga su agapi, la energía increada de Dios, en mi corazón, entonces yo correspondo y empiezo a amar a Dios. Así que no soy yo la fuente de la agapi, la fuente de la agapi es el Dios, yo sólo correspondo. Pero me diréis, ¿por qué existen hombres que aman a Dios y otros no?. Sencillamente es lo siguiente que dice san Teófilo de Antioquia: “depende del espejo de tu corazón. Si el espejo de tu corazón está cubierto de virus o sucio de óxido, ¿entonces cómo este espejo reflejará la luz?, es imposible, significa que el corazón se oxida por sus pazos. Los virus o el óxido del corazón son los pazos y los pecados. Cuando, pues, yo entro en la región de los pazos, del egoísmo, del interés propio, mi vanagloria, etc., entonces mi corazón ya no está en situación de reflejar la energía increada de Dios que es Su agapi-amor increada. ¿Y qué pasa?. No amo. Para amar, ¿qué debo hacer?. Empezar a limpiar, purificar, hacer la catarsis o sanar mi corazón. Por eso, los Padres dicen que la agapi es fruto de la catarsis (limpieza, sanación) del corazón. 8´

Cuando los Padres dicen: “corazón puro”, se refieren a la agapi-amor. Desde el momento que hago la catarsis del corazón inmediatamente empiezo a amar. Porque no olviden que hay formas de agapis-amores enfermizas y también pecaminosas.

Cuando, por ejemplo un joven pide la agapi de su madre, que siempre le esté besando y besando, es decir, continuamente que le acaricie y abrace esto es agapi-amor enfermizo. Si por otro lado la agapi la busco dentro de los pecados carnales, esto no es una agapi enferma sino pecaminosa. Por lo tanto tengo que definir y saber cuál es esta agapi-amor pura, limpia y sana. Sólo la podré definir cuando haya limpiado, purificado y sanado mi corazón. El criterio de la auténtica agapi-amor, pura, verdadera, sanadora y salvadora es la catarsis, la pureza del corazón, no lo olvidemos esto. Por eso tenemos que hacer ascesis, ejercicio para limpiar, sanar y purificar nuestro corazón. Por ejemplo, cuando os diga vuestro guía espiritual, no mires la televisión, ¿porqué?, porque no harás la catarsis, no purificarás, ni sanarás nunca tu corazón. No te quedes a escuchar cuando los demás dicen palabras sucias, no sanarás nunca tu corazón. Unos dicen, si pero no hago praxis, actos pecaminosos, pero llegará un día que también harás praxis, actos. Cuando no limpias, purificas el corazón, ¿cuál es el beneficio?. No hay ningún beneficio con decir que no hago praxis pecaminosas. Debo tener pureza, limpieza de corazón. Que lo entendamos esto. La pureza, catarsis o sanación del corazón es positiva y negativa, qué debo hacer y qué no. Pero no os digo más porque estamos en las preguntas y dudas aunque esto es un tema de larga homilía. Sobre la auténtica agapi os emplazo y sugiero que leáis el “logos 81” de san Isaac el Sirio, este logos sobre la agapi, lo considero como el más bello dentro de su libro. Sólo os diré en resumen las características de la auténtica y verdadera agapi, aunque el santo tiene más cosas escritas.

La cima de la agapi es asemejarnos a la agapi de Dios. Por eso tengamos cuidado, no busquemos la agapi en cosas sucias y bajas, ir directo a la cima y saber que debemos sanar, limpiar nuestro corazón para amar correctamente y que corresponda a la fuente de la agapi que es el Dios. Muchas veces vemos, sobre todo mujeres, que dicen: quiero que me amen y me muestren su agapi. ¿Porqué quieres que te amen, no crees que te haces egocéntrica? Por lo tanto, es egoísmo, no sólo que te amen sino también que te lo muestren. Esfuérzate en que tú ames, entonces entenderás cuál es la agapi, entenderla y no caer en formas enfermizas y saber cómo tenemos que colocarnos.

Además, la agapi tiene que corresponder a la comprensión, a la emoción y a la voluntad. Cuidado, la agapi no es un fruto del corazón, es un fruto del hombre entero. Acordaos el primer mandamiento qué dice: “amarás al Señor tu Dios con toda con tu mente-diania entera, con tu corazón entero y con toda tu voluntad”. Esto quiere decir que amo a Dios con mi mente, mi entendimiento, saber porque lo amo, amar a Dios con mi corazón, es decir, con mi emoción y también con mi voluntad, o sea, actuar y corresponder adecuadamente a la agapi de Dios. La agapi por la mente-diania es cuando sé porque amo, sé que Dios me ha traído en la existencia, sé que Dios hizo el universo para mí, sé que Dios se hizo hombre para mí, sé que Dios me regala una realeza y me deifica, etc. Si sé estas cosas entonces le amo con toda mi mente- diania y no debe de haber una esquinita en la mente que tenga opinión contraria, sino que sepa entera que tiene que amar a Dios totalmente. Después con mi corazón o emoción entero no en trocitos y con toda la fuerza de mi voluntad. Porque cuando amo corresponderé, la voluntad es la que me hará corresponder a la agapi de Dios.

Así tenemos la agapi correcta, la que hace feliz al hombre y sobre todo la agapi que sana y salva. Esta es la agapi increada evangélica.

Yérontas Atanasio Mitilineos

 
Cruz

Tr.  xX.jJ

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