FORMAS DE EXPERIENCIA DE LA JARIS (ENERGIA INCREADA) DE DIOS

 

 ¿Cuales son las experiencias de la Jaris energía increda de Dios que puede recibir el cristiano, de manera que la fe y la vida cristiana no sean para él algo exterior e intelectual, sino un verdadero sentimiento y sentido espiritual de Dios, familiarización y comunión con Él, en la que participe todo el hombre?

 En primer lugar, la experiencia de la Jaris (Energía Increada de Dios) es una información de certeza interior, que por la fe en Dios, el hombre encuentra el verdadero significado de su vida; siente que su fe en Cristo le hace descansar en su interior, da sentido y conduce su vida, sintiendo esta fe, una fuerte luz que le ilumina. Cuando siente así la fe cristiana en su interior, ha empezado a vivir la Jaris, energía increada de Dios; Dios deja de ser algo exterior para él.

  Otra experiencia de la energía Jaris de Dios, el hombre la recibe cuando escucha en su corazón la llamada de Dios, para metanoirse convertirse, introspeccionarse y arrepintiéndose por sus oscuras y pecadoras obras, para así volver a la vida cristiana, confesarse y entrar en el camino de Dios. Esta voz de Dios que escucha en su interior, es una primera experiencia de la jaris de Dios. Tantos años viviendo lejos de Dios sin entender nada.

  Empieza a metanoirse convertirse, introspeccionarse y arrepintiéndose, se confiesa por primera vez de su vida a su pnevmaticós (guía espiritual). Después de la confesión siente una profunda alegría y paz que nunca sintió en toda su vida y entonces se dice a si mismo: “…que alivio, que descanso.” Este alivio es una visita de la divina Jaris (energía increada de Dios) en una psijí (alma) que se metanoó, convirtió, se introspeccionó y se arrepintió y que Dios quiere consolarla.

  Las lágrimas que derrama el metanoido cristiano  convertido, introspeccionado y arrepentido, cuando ora y pide perdón a Dios o cuando se confiesa, son lágrimas de metania. Estas lágrimas son muy consoladoras. Traen mucha paz en la psijí (alma) del hombre y entonces él siente que éstas son regalo y  experiencia de la divina Jaris.

  Cuanto más profundamente se hace la metania, más agapi (amor ) siente hacia Dios y ora con un divino eros (amor) mayor, tanto más aquellas lágrimas de metania (arrepentimiento, confesión) se convierten en lágrimas de alegría, amor y de divino eros. Estas lágrimas, que son superiores a las lágrimas de metania (arrepentimiento, confesión), son una experiencia y visita superior de la divina Jaris energía increada de Dios.

  Venimos a comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo, metanoizados arrepentidos, confesados, con ayuno y preparación espiritual; después de la Divina Comunión ¿qué sentimos? Una profunda paz en nuestra psijí (alma) y alegría espiritual; esto también es una experiencia y visita de la Jaris de Dios.

  Otras veces, durante la oración, el divino culto o la Divina Liturgia, sentimos una alegría inexplicable; esto también es una visita de la divina Jaris y una experiencia de Dios.

  Pero existen también otras superiores experiencias de Dios. La experiencia más sublime es la visión de la Luz Increada de Dios. Esta Luz la vieron los discípulos del Señor en el Monte de la Metamorfosis (Transfiguración) del Kirios (Señor). Vieron a Cristo brillando entero como el sol, con una luz celeste y divina, la cual no era material o creada, tal como lo son el sol o otras luces creadas. Era la Luz Increada, es decir, la Luz de Dios, la Luz de la Santísima Trinidad.

  Los hombres que se catartizan (limpian, purifican) totalmente de sus pazos (pasiones) y pecados, y oran con oración limpia, lúcida, pura y verdadera, se hacen merecedores de esta gran experiencia, ven la Luz Increada de Dios desde esta vida. Esta Luz es la que iluminará y resplandecerá en la vida eterna; estos hombres, no solo la ven desde ahora, sinó que a ellos, se les puede ver desde ahora dentro de esta Luz. Porqué esta Luz rodea a los Santos. Nosotros no la vemos, pero los limpios de corazón y los Santos si que la ven. La aureola que se iconiza (se representa en los iconos), que es dibujada alrededor de los rostros de los Santos, es la Luz de la Santa Trinidad que los ha iluminado y santificado.

  En la vida de San Basilio el Magno, leemos que cuando oraba en su celda le veían resplandecer entero por la Luz Increada que le envolvía. En la vida de muchos santos observamos lo mismo.

  Así pues, uno se tiene que hacer merecedor de ver la Luz Increada, ya que es una experiencia sublime de Dios y no se da en todos, sinó en muy pocos, en aquellos que han avanzado en el camino de la vida espiritual. Según el abad Isaac, en cada generación apenas un solo hombre puede ver con clarividencia la Luz Increada de Dios. (logos 32). También hoy, existen santos cristianos que se hacen dignos de tener esta experiencia única de Dios.

  Por supuesto, debemos decir que cada uno que ve una luz cualquiera, no significa que se esté viendo la Luz Increada. El demonio engaña a los hombres y les muestra otras luces, demoníacas o psijológicas, para que crean que es la Luz Increada de Dios, mientras que no lo es. Por eso, cada cristiano que vea algo, escuche alguna voz o tenga una experiencia, no debe aceptarla como si proviniera de Dios, porqué puede ser engañado por el demonio;  debe confesarse a su guía espiritual y él le dirá si proviene de Dios, si se trata de un autoengaño, o si proviene de los demonios; hace falta tener mucho cuidado en este tema.

Archimandrita Georgios, Yérontas Santa Montaña Athos

 

GreciaEspaña

Traducido por: xX.jJ

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