EL FRACASO DE MUCHOS PARA LLEGAR A LA ZEOSIS

Mientras hemos sido llamados a este gran propósito de unirnos con Dios, hacernos dioses por la increada energía Jaris y disfrutar de esta magnífica bendición que nos ha hecho nuestro Creador, muchas veces vivimos como si no fuera cierto este gran y extraordinario objetivo. De esta manera llenamos de fracasos nuestra vida.

Dios Santo nos creó para la zéosis. Entonces, si no hacemos la zéosis, toda nuestra vida será un fracaso.

Vamos a referirnos a algunas causas de éste fracaso:

A)  DEDICACION Y APEGO A LAS PREOCUPACIONES MUNDANAS.

Puede ser que hagamos cosas buenas y bellas: estudios, profesión, familia, fortuna, filantropías, caridades, etc.  Si miramos y tratamos el mundo con gratitud, como regalo de Dios, entonces todas las cosas se enlazan y conectan con Él y nacen los caminos de unión junto con el Buen Dios. Pero si no nos unimos con Dios, fracasamos y todo es inútil.

Normalmente los hombres fracasan, porque son arrastrados por estos fines secundarios. No ponen como primera y principal finalidad la zéosis de su vida. Se absorben y deslumbran por las cosas bellas de este mundo, se olvidan y pierden las eternas. Se entregan totalmente a las secundarias y olvidan que “sólo una es necesaria” (Luc.10, 42).

Existe, sobre todo hoy, una continua ocupación, continuas  actividades – quizá se trate de un truco y manejo del diablo para engañar incluso a los elegidos – a causa de las cuales descuidamos nuestra sanación y salvación. Por ejemplo, en este momento hemos de estudiar, hacemos un curso, hemos de leer, no tenemos tiempo de orar, ir a la Iglesia, confesar, comulgar. Mañana tendremos reuniones, congresos,  responsabilidades personales y sociales, ¿cómo encontrar tiempo para Dios? Pasado mañana boda, obligaciones y ocupaciones familiares; imposible ocuparnos de lo espiritual. Continuamente repetimos también a Cristo: “No puedo ir; dispénsame por favor…”(Luc.14, 19-20).

De esta manera también pierden su merecido valor estas bellezas encantadoras y leales. Todo esto tiene valor real y esencial cuando se hace con la Jaris de Dios, o sea cuando intentamos hacerlo todo para la gloria de Dios. Pero cuando no dejamos de añorar y tratar de lograr lo que está más allá de los estudios, más allá de la profesión, más allá de la familia, más allá de cualquier responsabilidad, o actividad buena y sagrada, tenemos que anhelar la zéosis. Entonces todas estas cosas encuentran su significado real, sus eternas perspectivas y nos benefician.

Dice el Señor “pedir primero la realeza de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura” (Mt.6,33). La realeza de Dios es la zéosis, es recibir la increada energía Jάρις del Espíritu Santo. Cuando la Jaris venga y reine dentro del hombre, éste será gobernado por Dios. Y a través de los hombres que consiguen la zéosis viene la Jaris de Dios también a las demás personas y a la sociedad. Pero como enseñan los Padres en la oración del Domingo: “venga a nosotros tu realeza” significa “que venga a nosotros la Jaris del Espíritu Santo”, que al llegar aporta la zéosis.

B)  EL MORALISMO

Desgraciadamente el espíritu moralista que antes comentábamos, que consiste en reducir la vida Cristiana a una mejora en este campo, ha influido negativamente bastante, también en nuestra tierra, en el respeto y la espiritualidad de los Cristianos. Debido a esta influencia teológica occidental muchas veces dejamos de aspirar y pretender la zéosis.

Pero la mejora de la educación en el terreno moral es antropocéntrica, se centra sólo en el hombre. En ella prevalece el esfuerzo humano y no la Jaris de Dios. Parece ser que lo que nos salva es nuestra  moral y no la Jaris de Dios. Por eso, con esta forma de vida, no se tienen verdaderas experiencias  de Dios y la psique no descansa realmente ni apaga su sed. Esta educación que fue examinada y fracasó, no representando el auténtico espíritu de la Iglesia de Cristo, es en gran parte la responsable del ateísmo y la indiferencia por la vida espiritual de muchos seres humanos, sobre todo jóvenes.

Los padres, los profesores, los clérigos y todos los servidores de la Iglesia, en lugar de hablar, en nuestras reuniones, catequesis y homilías o en cualquier parte, de una estéril mejora del hombre, conviene que eduquemos a los Cristianos hacia la zéosis, tal y como es el auténtico espíritu y la experiencia de la Iglesia. De todas formas las virtudes por muy grandes que sean, no constituyen la finalidad de nuestra vida Cristiana, pero sí los medios y maneras que nos preparan para recibir la zéosis, la  Jaris del Espíritu Santo, como nos enseña de forma muy concisa San Serafín de Sárof.

 C) EL HUMANISMO EGOCENTRICO

El humanismo autónomo como sistema filosófico-social, separado e independiente de Dios, conduce a una cultura ególatra y sin salida para el hombre contemporáneo. Quiere apartarnos de nuestra Fe Ortodoxa en nombre del provecho, dignidad y libertad del hombre. ¿Existe mayor provecho, dignidad y libertad para el ser humano que la zéosis?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Zéosis. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s