¿Cuál es el pan el επιούσιο (epiúsio, sobre-esencial o más que esencia que pedimos a Dios en la oración del Padre nuestro?

Τόν ἄρτον ἡμῶν τόν ἐπιούσιον

(ton arton imón ton epiúsion)

El pan nuestro el sobre-esencial

δός ἡμῖν σήμερον (dos imín símeron)

dánoslo hoy

Todos sabemos que se llama la oración del Señor, porque el Señor nos la ha entregado. Y nos referimos a una de las seis peticiones. Las tres primeras se refieren a Dios y las otras tres al hombre. En una de las peticiones, si queréis, la primera de las tres que se refieren al hombre, es: “el pan el επιούσιο (epiúsio, sobresencial o más que esencial) danos hoy”. Obviamente, las palabras en el logos de Dios tienen gran profundidad. Son exactamente como una tierra que tiene muchos niveles. Pues, en el primer nivel, cuando decimos pan, entendemos esto que dice la palabra. Es decir, cubrir las necesidades materiales. Es cierto que tenemos necesidad de comida, casa, ropa y zapatos. Es muy sencillo. Lo decimos también hoy en día, voy a trabajar para ganarme el pan para hoy. Significa que en el sueldo que recibimos, obviamente no compramos sólo pan del horno, sino que también otros alimentos, como también pagamos el alquiler y mantenimiento de la casa y demás cosas necesarias. En el término general “pan” significa todas aquellas cosas que son de primera necesidad para el hombre. En el primer nivel, pues “pan” es esto. Nuestras necesidades primarias materiales.

¿Queréis que esto os lo muestre con una cosa paralela?. En la parábola de la multiplicación de los panes, una vez finalizado Cristo se fue al desierto para que sus alumnos descansaran un poco. Entonces más tarde aquella multitud para encontrar a Cristo cruzaron el lago de Tiberiades y también el Señor llegó con una barca… Entonces el Señor todo el día les enseña y sana a los enfermos y después dice: Me compadezco y me da pena esta multitud. Y para que se decline, desespere en el camino de vuelta porque todo el día estaban aquí y habían venido desde lejos, pidió que les dieran de comer. Y les dio de comer de la manera conocida. Había cinco trozos de pan y un par de pescados. El Señor los multiplicó de manera admirable y se sació aquella gran multitud que había ido a su encuentro. Volveré a este milagro.

Atención, el segundo nivel de la palabra “pan” es el pan celestial, no el terrenal sino el cuerpo y sangre de Cristo. Es el Misterio de la divina Efjaristía. Cuando el Señor estaba en el desierto sólo, después de cuarenta días de ayuno viene el diablo y le dice que haga pan de las piedras, contestó el Señor: no sólo de pan vive el hombre, sino también de cada logos de Dios. Es decir, si el Dios dice que puede vivir el hombre sin comida, vivirá sin comida, tal como seremos en la Realeza de Dios. Allí no estaremos comiendo, no por otra cosa sino porque el Dios dirá y hará que no sea necesario que coman los ciudadanos de la realeza de Dios. Es muy simple y naturalmente posible para Dios.

Pues, ¿qué es el misterio de la Divina Efjaristía?. ¿Porqué se llama “el επιούσιο (epiúsio, sobresencial o más que esencial)? Quiere decir sobre la esencia o más que esencial, aquello que alimenta nuestra existencia y nuestra existencia entera no la alimenta el pan. Porque el pan del horno no puede alimentar la psique. Por lo tanto, mi esencia es mi cuerpo y mi espíritu. Por consiguiente, no es sólo el pan terrenal sino que es también el cuerpo y la sangre de Cristo que alimentarán a mi psique.

Vuelvo a aquello que he dejado antes. El Señor allí en el desierto cuando multiplicó los panes y los pescados, cuando vió que de esta manera se saciaron, al día siguiente buscaron al Señor y principalmente los de Capernaum le dicen: Señor te buscamos. Y el Señor, les contesta: Como os habéis saciado de pan, por eso me buscáis, no busquéis el pan que cuando uno lo coma vuelve a tener hambre y muere, sino el pan o el alimento aquel que cuando uno lo coma no muere. Y este pan, hijos míos, no es otra cosa que el cuerpo y la sangre de Cristo. Hay un continuo diálogo, y dicen los de Capernaum: ¿cuál es este pan?. El Señor contesta: mi cuerpo. Dicen ellos y ¿quién puede comer tu cuerpo?. No captaron la cuestión y por eso desgraciadamente se marcharon quedando solamente en el primer nivel de la palabra, en este nivel que llamamos pan del horno. Pero el hombre creyente desciende más abajo y ve la teología del término “pan”. Así que acepta que cubriremos las necesidades materiales y las espirituales. Y si se quiere, no es este el pan epiusio, el terrenal, porque el Cristo nos dijo en la homilía de la Montaña que: “pidamos primero la realeza de Dios y su justicia, es decir, la santidad y el resto, lo material, la comida, etc., se os añadirá” (Mt 6,33). Diríamos en primer aspecto que no pidiéramos estas cosas sino a Cristo, porque si pido a Cristo tendré todo lo demás. Amín.

Traducido por Jristos J.  

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